lunes, 23 de marzo de 2015

TOSTA DE NARANJA, SARDINAS, HINOJO Y TOMILLO



Si tengo que elegir una ensalada para el invierno, sin duda mi preferida es esta. Si me dejasen la prepararía todos los días porque me parece el complemento perfecto para los platos de carne y ave. Y bueno, ya puestos, me da igual que tenga un plato de pescado. No es la primera vez que la naranja y el besugo van juntos de la mano al horno. Y se llevan muy bien por cierto. Así que poner la ensalada encima de una rebanada de buen pan era algo que tenía que llegar en cualquier momento. Buen pan. Ese es otro tema. Buen pan. Desgraciadamente no encuentro buen pan a diario. No abundan esas hogazas grandes de miga prieta que piden a gritos que te las lleves a casa y les pongas cosas ricas encima. Vale, si no encontramos pan decente vamos a hacerlo nosotros ¿te parece?

Aquí es cuando entran ganas de salir corriendo ¿verdad? Yo pensaba que hacer pan era difícil, muy difícil, y resulta que no lo es tanto. Sobre todo si sigues las instrucciones de Ibán Yarza ya que este pan lo vamos a hacer siguiendo su receta para pan en cazuela. Sale, de verdad, que sale. Mira que soy un desastre para las masas y siempre tengo dudas sobre si necesitará más harina, más agua, habrá levado lo suficiente. En fin, un mar de dudas. Pero este te garantizo que sale. Y además no se tarda tanto. ¿Nos ponemos a ello?




Ingredientes para el pan en cazuela:

Harina de fuerza 500 gr
agua 325 gr
sal 10 gr
levadura fresca 0,5 gr (0,2 de levadura seca)

Y 100 gr de masa vieja. Vale no hemos hecho pizza ni pan así que no tenemos ni un gramo de masa en la nevera. ¿Entonces no podemos hacer el pan? Sí, sí podemos porque Ibán Yarza nos da la solución. Mezclamos 65 gr de harina, 35 gr de agua y 2 gr de levadura. Ya está, ya podemos empezar.

Mezclamos todos los ingredientes, menos la sal,  incluyendo la masa vieja (o la que acabamos de preparar) y dejamos reposar media hora. Debes tener una masa pegajosa. Transcurrida la media hora, añadimos la sal y empezamos a amasar hasta que tengamos una masa suave y sedosa. Tardarás unos diez minutos más o menos.

Untamos un bol con aceite y dejamos fermentar unas tres horas o hasta que la masa se haya hinchado y esté fofa. La pasamos a la mesa y hacemos una bola con ella sin sacarle todo el aire de la fermentación. Dejamos que repose una hora sobre la mesa con la doblez hacia abajo.




Mientras habremos precalentado el horno a 250º con la cazuela y la tapa dentro.  Sacamos la cazuela y la tapa y metemos el pan con la doblez hacia arriba y cocemos unos 15 minutos tapado. Bajamos el horno a 200º, destapamos el pan y seguimos hasta que llegar a los 50 minutos de cocción.
Sacamos el pan de la cazuela con cuidado y dejamos que se enfrie.

Ya tenemos el pan listo y ahora hacemos nuestras tostas. Para ello necesitamos:

4 rebanadas de pan
2-3 latas de sardinas
3 naranjas grandes
1 bulbo de hinojo
alcaparras
tomillo




Tostamos las rebanadas de pan mientras preparamos la ensalada.
Para ello pelamos las naranjas asegurándonos de que retiramos toda la piel blanca que cubre los gajos para que no amargue. Cortamos las naranjas en gajos y los ponemos en una fuente. Añadimos las sardinas, lo más enteras posible, junto con el aceite de la lata si es de oliva, el hinojo cortado en juliana fina, alcaparras y tomillo. Salamos y repartimos sobre las rebanadas de pan caliente.

A disfrutar.

lunes, 16 de marzo de 2015

PALETS DES DAMES




Recuerdo que cuando abrí Cook and Spoon mi idea era que el tema principal fueran las recetas de cocina pero que también desfilaran por aquí otros temas. Era verano, mi estación preferida para leer porque es cuando más tiempo libre tengo, y me pareció una buena idea compartir con vosotros mi otra gran afición, la lectura, y aquellos libros que más me han gustado. Y llegó el otoño y aquel primer impulso desapareció... hasta hoy porque me gustaría volver a comentar, si no mensualmente, cada dos meses lo que voy leyendo o he leído y me ha gustado, o no. Y de paso dejaros una receta para acompañar la lectura.

Retomo la sección con Se prohíbe mantener afectos desmedidos en la puerta de la pensión de Mamen Sánchez. No conocía esta escritora, ni siquiera sabía que era la subdirectora de la revista Hola pero después de ver el libro en los escaparates de muchas librerías y en grandes superficies, decidí las pasadas Navidades darle una oportunidad. Y me alegré mucho porque se lee muy bien, es fácil, positivo y me di cuenta de que sonreía mientras lo leía. Te puedo contar algo, muy poco, que no quiero destriparte la historia. Bien, allá vamos. La protagonista se encuentra en un momento delicado después de un divorcio doloroso, decide reconstruir la casa de sus abuelos para mudarse allí y buscar inquilinos que le ayuden a pagar la reconstrucción y entonces ... No digo nada más. Lo he recomendado a varias personas y a todas les ha gustado así que ¿puede que tú seas el/la siguiente en disfrutar de un momento mágico con esta novela?




Y porque a veces nos apetece tomar algo mientras leemos, os dejo unas galletas abizcochadas que harán la delicia de vuestra lectura.


Ingredientes:

128 gr de mantequilla a temperatura ambiente
132 gr de azúcar
pizca de sal
2 huevos a temperatura ambiente
extracto de vainilla
170 gr de harina

Con la ayuda de un robot batimos la mantequilla hasta que se haya convertido en una crema sedosa. Incorporamos el azúcar y la sal para seguir batiendo otros dos o tres minutos.

Añadimos los huevos uno a uno y esperando a que se incorporen a la masa. Bueno, ahora lo mismo te entra pánico y piensas que has hecho algo mal porque lo que tienes en el bol es algo que se ha cortado. No pasa nada, vas bien, se arregla cuando le añadamos la harina.

Ahora es el turno de añadir el extracto de vainilla y la harina. Y llegarás a este paso pensando que tendrás una masa dura como la de hacer cookies. No, es una masa blanda más parecida a la de un bizcocho que a la de galletas. La metemos en la nevera cubierta con papel film hasta que se endurezca para poder trabajarla. Yo la tuve toda una noche pero fue porque empecé a hacer estas pequeñas delicias a las tantas y ya no tenía ganas de encender el horno.




Ya tenemos el horno precalentado a 200º, sacamos la masa de la nevera y hacemos bolas del tamaño que prefieras y las ponemos en la bandeja del horno separadas porque con el calor se van a "desparramar". Horneamos entre 7 y 9 minutos. Sacamos y dejamos enfriar.

Una vez frías mezclamos en un cuenco 120 gr de azúcar glas, 1 cucharada y media de leche y unas gotas de zumo de limón. Mezclamos bien hasta que tengamos una cobertura sedosa y sin grumos. Con cuidado sumergimos la parte superior de la galleta y dejamos que se seque. Yo añadí unas hojas de lavanda comestible para darles un toque más primaveral.

Fuente: Baking Chez Moi, Dorie Greenspan.



jueves, 5 de marzo de 2015

CAUSA LIMEÑA




Participar en retos es trabajoso, requiere organización y sobre todo disponer de tiempo para preparar la receta propuesta. Pero merece la pena porque se aprende mucho sobre la gastronomía de otros países y preparas recetas que quizás nunca llevarías a la mesa. Eso me ha pasado con el reto de Cooking the Chef del mes de febrero. Nos proponían realizar una receta del cocinero peruano Gastón Acurio, un total desconocido para mí. Reconozco mi ignorancia en cuanto a la cocina peruana se refiere y una vez que he leído, investigado por internet y probado la receta que hoy os traigo he llegado a la conclusión de que me he estado perdiendo algo fabuloso.

La receta tiene un nombre curioso: causa limeña. Como siempre que buscamos el origen de un término hay más de una versión. Os las cuento. La primera es que se trata de un término quechua, Kausay, que significa sustento o alimento. No te creas,  tiene su lógica porque el principal ingrediente de la causa limeña es la patata y parece que ese es el  término quechua de este tubérculo. ¿La otra? Pues también tiene su aquel. Parece que en tiempos del libertador José San Martín se vendía este plato y el dinero sacado iba para "la causa" de liberación.




Bien, mi causa limeña es un poco light o no del todo correcta y por eso pido perdón a los amigos peruanos porque falta el segundo ingrediente principal de esta receta después de la patata: el ají amarillo. No lo conocía y sigo sin conocerlo en persona porque me ha sido imposible encontrarlo. He encontrado algo parecido. Se trataba de unos sobres con unos polvos amarillos que decían llamarse ají amarillo y cuando leí la lista de ingredientes me llevé las manos a la cabeza y decidí dejarlo donde estaba. Tenía toda la lista completa de conservantes E, no faltaba ni uno. Así que pensé que mi causa limeña rellena de pollo quedaría un poco light. Pero pienso encontrar un ají decente y repetir la receta como debe ser.

Ingredientes para 2 personas:

2 patatas grandes
2 huevos
1 aguacate
1 pechuga de pollo
1/2 cebolla pequeña
limón
mahonesa
aceitunas negras
tomillo

No conocía este plato pero se queda en mi cocina y este verano sé positivamente que lo voy a preparar más de una y dos veces.

Es muy fácil y se puede dejar medio preparando de un día para otro.




Cocemos las patatas con la piel en abundante agua con sal.

Mientras pelamos  la cebolla y la cortamos en trozos no demasiado grandes, más bien como en juliana y dejamos que maceren con el zumo de medio limón.

Asamos la pechuga de pollo o la hacemos a la plancha. Deshilachamos la pechuga y la mezclamos con la cebolla, escurrida,  y mahonesa. Reservamos.

Cocemos los huevos, pelamos y cortamos en rodajas. Reservamos.

Cortamos el aguacate en láminas y rocíamos con zumo de limón y sal.




¿Montamos el plato? Una vez cocidas las patatas las hacemos puré con ayuda de un tenedor, salamos y añadimos aceite. Aquí es donde deberíamos añadir el ají amarillo así que si tienes la suerte de disponer de este condimento, ahora es el momento. Necesitamos un aro para montar la causa limeña. Hacemos una cama de puré de patatas. Sobre ella ponemos el huevo cocido, encima el pollo con la cebolla morada y mahonesa, encima el aguacate en láminas y finalmente otra capa de puré de patatas. Decoramos con aceituna negras y un poco de tomillo.

Pero no solo la puedes rellenar de pollo. Estoy deseando probarla con langostinos.

lunes, 2 de marzo de 2015

CARRILLERAS DE CERDO CON OPORTO Y POLENTA



Pues no te creas que funcionó lo de sepultar al virus bajo toneladas de chocolate. Qué va. Ahí ha seguido dando la lata unas semanas más hasta que he sacado la artillería pesada de la farmacia (bajo prescripción médica, claro) y creo que esta vez sí que sí. Al menos eso espero. Y si con el chocolate no he podido darle una despedida como merece, lo intento con un plato de carrilleras de cerdo con oporto y vino tinto (lo mismo el alcohol funciona) cocinado en el horno durante dos horas. De acompañamiento vamos a salir de las típicas patatas asadas o cocidas, que me encantan, y las servimos con polenta. Desde luego esta no es una receta para prisas, para última hora porque el guiso, como todos, necesita su tiempo y si además lo dejamos reposar seguro que se te caerán lagrimones cuando lo comas.

¿Nos ponemos manos a la obra?


Ingredientes:

6 carrilleras de cerdo
1 cebolla mediana
1 zanahoria
1 rama de apio
1 bulbo de hinojo
champiñones
1 hatillo de hierbas (tomillo, romero, orégano y mejorana)
1 naranja cortada en rodajas
1 copa de oporto
1 copa de vino tinto
250 ml de caldo de carne
harina
nuez moscada

¿Te parecen muchos ingredientes? No te asustes por ello. Verás como preparar semejante delicia no requiere nada de trabajo. El horno hace la magia.




Para empezar te diré que necesitas una cazuela que puedas llevar al horno. Si no la tienes no pasa nada. Rehogaremos las verduras y la carne en una normal y luego volcaremos todo en una fuente. Todo tiene solución en la cocina.

Bien, primero salamos y condimentamos las carrilleras con nuez moscada. Después enharinamos y sellamos la carne en una cazuela con aceite de oliva. No queremos freírlas solo queremos que queden ligeramente doradas, ya se terminarán en el horno. Cuando ya estén todas las carrilleras doradas las reservamos y en esa misma cazuela vamos a rehogar todas las verduras que tienes en lista cortadas en trozos más o menos gruesos. Como tu prefieras. Todas ellas formarán una salsa maravillosa. ¡Uff! no se nos puede olvidar e hatillo de hierbas. ¡Menudo sabor dan!

Cuando las verduras ya están rehogadas, blandas, incorporamos la carne y vertemos el oporto, el vino y el caldo. Tapamos la cazuela o fuente con papel de aluminio y llevamos al horno a 180º durante 2 horas más o menos o hasta que veas que la carne ya está tierna.




Verás qué olor hay en toda la casa. Se podían hacer ambientadores con el olor de un guiso.

Yo serví la carne con polenta. Hacer polenta es muy fácil porque solo hay que seguir las recomendaciones del fabricante. Mientras estás ahí dando vueltas a la harina de maíz puedes añadir tomillo o tomates secos conservados en aceite de oliva como hice yo o cualquier otra hierba.

Espero que te guste y, sobre todo, que te animes a prepararlo. No te arrepentirás.
La pena es que las carrilleras no tuvieran muchas ganas de posar y que había gente hambrienta alrededor, claro.
Este guiso lo podrían tomar celiacos siempre que no enharinaran las carrilleras y usaran Maizena para espesar la salsa.

lunes, 16 de febrero de 2015

MINI BROOKLYN BLACKOUT CAKE



Y el mismo virus, u otro parecido, volvió a tumbarme. Ni el caldo de pollo, ni las croquetas, ni las toneladas de vitamina C en forma de ensaladas y zumos han sido capaces de echarlo, no. ¿Qué me queda entonces aparte de quejarme por los rincones? Pues una idea genial. Si el virus de la gripe se muestra inmune a la alimentación sana, entonces voy a sepultarlo bajo toneladas de chocolate. Porque esa cosa peludita que ves en la foto no es nada más y nada menos que un delicioso pastel hecho con capas de bizcocho de chocolate, un pudding espeso de chocolate entre las capas de bizcocho y migas del bizcocho para decorarlo. De verdad que con esto no va a poder je, je.

Si traducimos el nombre del pastel no te va a decir nada de nada: pastel del apagón de Brooklyn. Nada ¿verdad? Este pastel nació en una pastelería muy conocida y ya desparecida de este barrio neoyorquino. Este dulce en cuestión tiene ya sus añitos puesto que el nombre le viene por los apagones que sufría este barrio, durante la II Guerra Mundial, cada vez que una fragata abandonaba la bahía de Brooklyn.

No es difícil de hacer, el resultado es sensacional, pero se necesita un poco de paciencia porque hay que dejar que tanto el pudding como el pastel ya acabado reposen en la nevera.

Empezamos con el pudding y para ello necesitamos:

35 gr de Maizena
300 ml de leche
150 gr de azúcar
1/2 cucharada de golden syrup
50 gr de cacao en polvo
1/2 cucharadita de extracto de vainilla
50 gr de mantequilla en dados






Con estos ingredientes tienes suficiente para rellenar o cubrir estos mini Brooklyn blackout cakes que ves en las fotos. Si vas a hacer un pastel grande quizás tengas que doblar las cantidades. De todas maneras te diré que el pudding, así solo, a cucharadas, está buenísimo y que en casa lo estamos tomando con un bizcocho simple de limón como si fuera Nutella.

Mezclamos la Maizena con un tercio de la leche hasta que se  haya disuelto. Reservamos.

Vertemos el resto de la leche en un cazo junto con el azúcar, golden syrup y cacao. Llevamos a ebullición sin dejar de remover hasta que todos los ingredientes estén bien mezclados. Retiramos del fuego. Añadimos el resto de la leche reservada y volvemos a hervir, sin dejar de remover, hasta que notemos que empieza a espesar y que  tenemos unas natillas un tanto espesas. Retiramos del fuego e incorporamos la mantequilla y extracto de vainilla. Removemos hasta que la mantequilla se haya derretido. Cubrimos con papel film, dejamos enfriar y llevamos a la nevera mejor una noche entera.

Nos ponemos con el bizcocho y para ello necesitamos:

180 gr de mantequilla
300 gr de azúcar
3 huevos
1 cucharadita de extracto de vainilla
50 gr de cacao en polvo
1 cucharadita de levadura
1 cucharadita de bicarbonato
280 gr de harina
200 ml de leche





Precalentamos el horno a 190º y engrasamos los dos moldes de 20 cm que vamos a usar.

Con la ayuda de un robot de cocina batimos la mantequilla con el azúcar, añadimos los huevos uno a uno y seguimos batiendo. Incorporamos el extracto de vainilla y los ingredientes secos, previamente tamizados, poco a poco. Finalmente vertemos la leche.
Repartimos la masa entre los dos moldes y dejamos en el horno 35-40 minutos o hasta que al pincharlos con un palillo este salga limpio. Dejamos enfriar completamente antes de montar el pastel.

Una vez frío puedes cortar cada bizcocho en dos planchas con un cuchillo de sierra de tal manera que al final tendrás cuatro. Una de ellas la haremos migas para decorar el pastel.

Yo usé aros pequeños de emplatar para hacer estos mini pasteles y corté los bizcochos con ellos.

En el plato o cake stand en el que vayas a presentar el pastel, ponemos una primera plancha de bizcocho sobre la que vamos a repartir una capa de nuestro pudding de chocolate. Encima ponemos otra plancha, repartimos más pudding, la otra plancha de bizcocho y finalmente cubrimos todo el pastel con más pudding. Rápidamente espolvoreamos todo la parte de arriba y los laterales con las migas del bizcocho. Y finalmente llevamos a la nevera un par de horas para que se asiente.

Lo sacamos 15 minutos antes de servir y prepárate para oír "¡Mmmm, qué bueno!".