lunes, 15 de septiembre de 2014

BUNDT CAKE DE JENGIBRE Y LIMÓN



No hay nada como coleccionar recetas y fotos en el escritorio del ordenador. Es algo que comprendo y aprecio después de unas vacaciones en las que he podido cocinar tranquilamente, sin prisa, agobios porque la receta salga como yo espero o las fotos queden más o menos presentables. Y digo que lo aprecio porque a veces llegan semanas como la anterior en la me pongo a cocinar y o bien el experimento acaba en la basura (concretamente unos gnocchis) o las fotos no hay por dónde cogerlas de feas y oscuras que salen. Ya el remate es una invasión de hormigas en la cocina después de no haber aparecido en todo el verano (yo estaba más contenta) y de haber presumido muy ufanamente de ello. No habían pasado ni 24 horas de haberme jactado y allí estaban ellas, ocupándolo todo. Y hete aquí que este bizcocho, que hice en julio aprovechando esos días en los que no hacía demasiado calor para encender el horno, vino a rescatarme y a salvar una semana sin recetas decentes que traeros. Moraleja: hay que ser previsora y organizada. Lo último me cuesta mucho, mucho.

No sé si has probado la combinación de jengibre y limón en repostería. Si no es así, hazlo. Te va a encantar. Es fresca, aromática y suave.

Ingredientes:

1 cucharada de jengibre recién rallado
2 cucharaditas de ralladura de limón
1 1/2 cucharadita de esencia de vainilla
310 ml de leche
260 gr de harina
150 gr de mantequilla
250 gr de azúcar
2 1/2 cucharaditas de levadura
1/2 cucharadita de sal
3 huevos a temperatura ambiente




Como siempre que hacemos un bizcocho precalentamos el horno y engrasamos el molde que vamos a usar.

Añadimos el jengibre, esencia de vainilla y ralladura de limón a la leche y reservamos.

Mezclamos la harina, levadura y sal en un bol. Reservamos.

Con la ayuda de un robot batimos la mantequilla durante dos minutos hasta que esté cremosa. Entonces añadimos el azúcar lentamente y seguimos batiendo hasta que tengamos una crema ligera y esponjosa. Más o menos otros dos minutos.

Incorporamos los huevos uno a uno y seguimos batiendo otros dos minutos más. Finalmente añadimos la harina reservada alternando con la leche.




Vertemos la masa en el molde y llevamos al horno a 180º durante 45 minutos o hasta que al pincharla con un palillo este salga limpio.

Una vez hecho, dejamos que se enfríe unos diez minutos antes de intentar desmoldarlo e hincarle el diente como semejante bizcocho merece.

lunes, 8 de septiembre de 2014

MEJILLONES GRATINADOS CON ALBAHACA




Con albahaca, tomillo, romero o la hierba que más te guste. Me entusiasman muchas cosas del verano y una de ellas son las hierbas aromáticas sin ninguna duda. El hecho de poder tenerlas en una maceta o jardinera, plantar las semillas, regarlas, controlar quince veces al día si crecen o no crecen y finalmente cortar las que vaya a necesitar para el plato que esté preparando es un gran placer. Este año no he tenido mucha suerte con las semillas que planté porque al orégano le ha costado lo suyo crecer y no he podido aprovechar las hojas y el perejil, pues, resultó que había pocas semillas de perejil y sí muchas de una planta que no conozco y que a todas luces no se podía comer. En fin, que la albahaca es la única que ha tirado para adelante y la que he estado usando para casi todos los platos. Para mí la albahaca es igual a verano. ¿Cuál es tu hierba aromática preferida?


Ingredientes para 4 personas:

1 malla de mejillones
1 ramillete de albahaca
3 dientes de ajo
50 ml de aceite de oliva
2 tomates pelados, cortados en trozos pequeños y sin pepitas
ralladura y zumo de un limón
50 de pan rallado




Me encantan los mejillones pero no los compro tan a menudo como quisiera porque me parece un engorro limpiarlos. No es que sea muy difícil, ni asqueroso ni nada por el estilo, es que se lleva mucho tiempo y generalmente no tengo mucho de eso. Así que cuando compro mejillones, compro una gran cantidad y una vez abiertos los congelo para aprovecharlos en sopas, cremas o ensaladas.
¡Ah! Y el agua que sueltan no la tires nunca, verás cómo enriquece las sopas, arroces o puedes usarla para hacer este pesto.

Vale. Estábamos limpiando los mejillones bajo el grifo quitándoles esos pelillos que asoman y limpiando la concha. Los ponemos en una cazuela y llevamos al fuego. A veces les pongo un chorrito de vino blanco, a veces nada como en este caso. Los tapamos y dejamos que se vayan abriendo. Hay que pescarlos y sacarlos recién abiertos, no los dejes mucho tiempo puesto que después van a ir al horno unos minutos y van a seguir cocinándose. Si no conseguiremos unos mejillones encogidos, resecos y que resultarán poco atractivos a la vista y ya sabes que comemos con los ojos primero.




Una vez abiertos, les retiramos una de las valvas y los ponemos en una fuente apta para el horno.

Mientras se abrían y no se abrían los mejillones hemos procesado la albahaca, ajo y aceite de oliva hasta que tenemos una pasta. Hemos añadido los tomates, ralladura y zumo de limón y finalmente el pan rallado. Añadimos pequeñas porciones sobre los mejillones y gratinamos en el horno hasta que veamos que empiezan a estar dorados.

Ya solo nos queda disfrutarlos acompañados de una bebida bien fría.

lunes, 1 de septiembre de 2014

MELOCOTONES ASADOS CON YOGUR GRIEGO Y AGUA DE AZAHAR




¿Te puedes creer que casi no me acordaba cómo funciona esto de escribir una entrada? Claro, dirás, si es que desde el 8 de julio no apareces por aquí. Y tienes razón. El verano es justo el momento en que se rompe toda la rutina, todo lo que hacemos a lo largo del año por inercia, cambiamos las costumbres, la forma de vestir, las comidas y algunos parece que incluso cambian de personalidad. Porque los rayos de sol y el calor transforman a las personas aunque este verano no ha sido especialmente caluroso. Me explico, no hemos tenido 38º durante una semana seguida y por las noches se ha podido dormir. Pero ya sospechaba yo que eso iba a cambiar en cuanto empezáramos a trabajar. ¡Es que lo sabía! Y aquí estamos con los 38º que no hemos tenido en pleno agosto.

 Aunque no me haya asomado mucho nada por aquí, no quiere decir que no hayamos estado cocinando en Cook and Spoon y en el mes de septiembre aprovecharé para enseñaros los platos que han estado en nuestra mesa. Son recetas sencillas, que hay que tomar contacto con la cocina poco a poco.

La primera es un postre para el que no necesitas comprar nada especial ya que melocotones, yogur, almendras u otro fruto seco tenemos seguro en casa. ¡Ah, y una botella de agua de azahar para aromatizar el yogur! Los tienes ¿a qué sí? Pues entonces vámonos a la cocina a preparar el postre.

Ingredientes para 2 personas:

2 melocotones
280 gr de yogur griego
1/2 cucharadita de agua de azahar
almendras picadas
albahaca




No sé si te ha pasado alguna vez que vas a la frutería y ves unos melocotones preciosos, amarillos, gordos y que te guiñan el ojo cosa mala intentando convencerte de que te los lleves a casa. Tú, que res buena persona, te los llevas y cuando vas a comértelos, compruebas que son todo fachada, que no saben a nada. Bien, esta receta es perfecta para estos melocotones embaucadores.

Cortamos los melocotones longitudinalmente y retiramos el hueso que tienen antes de ponerlos en una fuente apta para el horno. Espolvoreamos un poco de azúcar y horneamos a 180º durante 20 minutos o veas que empiezan a estar blandos y dorados.

En un cuenco mezclamos el yogur griego con el agua de azahar.

Servimos los melocotones con unas cucharadas del yogur, las almendras picadas y unas hojas de albahaca.

Sin complicaciones, tenemos un postre perfecto para disfrutar lo que queda del verano.

Fuente: No time to cook, Donna Hay, con modificaciones.


martes, 8 de julio de 2014

MUSLOS DE POLLO FRITOS MACERADOS EN BUTTERMILK





¿Se puede comer pollo con las manos? Más concretamente ¿se puede comer muslos de pollo con las manos? Después de buscar y preguntar, llegué a la conclusión de que sí se puede si no lleva salsa (obviamente) y si estás en tu casa o en el campo. Y ¿a qué viene esta pregunta tan tonta? Pues a que los muslos que veis en las fotos son para  echarles el guante, así tal cual, y no parar de comer, de verdad. Están macerados en buttermilk con jengibre, guindilla, ajo y romero durante toda una noche lo que hace que estén jugosos por dentro y crujientes por fuera al haberlos rebozado en harina de garbanzos.

Si te gusta la repostería habrás visto que el buttermilk se usa mucho para hacer bizcochos y tartas. A mí me resulta muy difícil encontrarlo en los supermercados por no decir que es misión imposible. Así que tengo que recurrir a la receta casera para hacerlo. Para ello necesitaremos:

1/2 litro de leche
2 cucharadas de zumo de limón o vinagre

Es tan fácil como añadir el zumo o vinagre a la leche que estará a temperatura ambiente. Mezclamos bien y dejamos reposar unos 15 minutos. Entonces tendremos algo parecido a un yogur líquido con un sabor ácido que se conservará bien en la nevera durante 1 semana.

Como os decía al principio de esta entrada, es en esta especie de yogur líquido en la que vamos a macerar los muslos de pollo durante una noche.




Para ello necesitaremos:

2 dientes de ajo
jengibre rallado
1 guindilla pequeña
tomillo
300 ml de buttermilk
8 muslos de pollo
harina
1 cucharadita de jengibre molido
harina de garbanzos
aceite

En una fuente honda ponemos los dientes de ajo majados en el mortero, la guindilla en trozos, el jengibre y unas ramas de tomillo fresco. Vertemos el buttermilk y sumergimos los muslos de pollo hasta que estén bien cubiertos. Llevamos a la nevera y dejamos reposar 8 horas.

Una vez macerados, los retiramos y secamos. Salpimentamos y pasamos por la mezcla de harina y jengibre en polvo. Freímos en abundante aceite muy caliente hasta que estén bien dorados. Dejamos que reposen unos minutos sobre papel de cocina para que absorba el exceso de grasa.

Acompañados de una ensalada de repollo seguro que hacen las delicias de mayores y pequeños.

Fuente: The Creamery Kitchen, Jenny Linford.

jueves, 3 de julio de 2014

PASTA CON MEJILLONES Y TOMATES CHERRY



Tengo que pensarlo seriamente para darme cuenta de que estamos en julio y no en septiembre u octubre. De repente han bajado las temperaturas y hemos tenido que rescatar las chaquetas del armario. Para comer no sé si hacer un gazpacho o un guiso como Dios manda para entonar el cuerpo aunque no parezca propio de julio. Vamos a pensar que va a durar poco este tiempo loco y que el calor vendrá pronto y con él el agobio en la cocina y esa desgana por acercarnos al fuego. Para esos momentos os traigo esta receta que vi en una revista de cocina italiana y que me encantó al verla y al comerla, claro. Es fácil y se puede tener preparada con antelación. Vamos a ello.

Ingredientes para 4 personas:

1 kg de mejillones
300 gr de espaguetis
300 gr de tomates cherry
12 gr de almendras
5 gr de alcaparras
albahaca
ajo



Limpiamos los mejillones y los ponemos en una cazuela para abrirlos al vapor. A veces les echo un poco de vino blanco pero esta vez se han abierto sin alcohol. Una vez abiertos los retiramos de la concha, colamos el líquido y lo reservamos para hacer el pesto. Suelo tener siempre un par de tuppers en el congelador con mejillones congelados con el líquido que han soltado al abrirse. Así están listos para cualquier emergencia o preparación. La verdad es que se ahorra mucho tiempo porque en realidad lo único engorroso de esta receta es abrir los mejillones y si ya los tienes listos, el resto es coser y cantar.

Seguidamente preparamos el pesto y para ello vamos a triturar con la ayuda de un robot las almendras, alcaparras, albahaca, medio diente de ajo, 30 gr de aceite y un poco del líquido reservado de abrir los mejillones. Reservamos.




Lavamos los tomates y los cortamos en trozos. Reservamos hasta que montemos el plato, que será en nada de tiempo porque ya habremos cocido los espaguetis en abundante agua y los habremos escurrido. Entonces solo hay que añadir los mejillones, tomates y el pesto.

Esta receta es a prueba de pereza, de dificultad nula y perfecta para los que no suelen entrar en la cocina con mucha frecuencia.